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Educación y Política Universitaria en América
Latina
Benno Sander Director de Educación y Desarrollo
Social Organización de los Estados Americanos (OEA)
Presentación en la Sesión Plenaria de los Ministros de
Educación y Jefes de Delegación en la Conferencia Mundial de Educación
Superior de la UNESCO, celebrada en Paris, Francia, del 5 al 9 de octubre de
1998
En primer lugar, quiero agradecer a la UNESCO por la invitación para
participar de las sesiones de trabajo de la Conferencia. Al agradecer la
invitación, congratulome con la UNESCO por la iniciativa de organizar la
Conferencia e por el contenido sustantivo de su programa.
En los pocos minutos disponibles, voy a referirme a la acción que actualmente
desarrolla la Organización de los Estados Americanos en el campo de la
educación, a la luz de los mandatos de la Segunda Cumbre de las Américas
celebrada en el mes de abril de 1998 en Santiago de Chile y atento a las
preocupaciones de los gobiernos de la región con la educación como factor
fundamental para elevar la calidad de vida y promover el desarrollo
sostenible.
La literatura especializada revela importantes progresos alcanzados por los
sistemas educativos de las Américas durante las últimas décadas. Revela también
significativos deficits acumulados en distintos aspectos en los varios niveles y
modalidades de educación. Las principales preocupaciones se refieren a la
equidad y la calidad de la educación, a la profesionalización de los educadores,
a la gestión educativa e a los procesos de construcción y distribución del
conocimiento. La profesionalización de los docentes y administradores en el
contexto de un ambiente educacional cualitativo es particularmente importante,
pues si queremos mejores escuelas y universidades, necesitamos mejores
educadores; y si queremos mejores educadores, necesitamos ofrecer mejores
condiciones de trabajo. La importancia de la educación como factor
de construcción y distribución del conocimiento se acentúa hoy ante la
profundidad y rapidez de las transformaciones económicas y tecnológicas en
escala internacional. En el contexto del atual proceso de mundialización de la
economía se observa una nueva efervecencia política e intelectual en los medios
educativos de las Américas, preocupados con el mejoramiento de la equidad, la
pertinencia, la eficiencia y la calidad de la educación.
Fue en este ambiente que los gobiernos de los países americanos prepararon la
Segunda Cumbre de las Américas. Esa oportunidad histórica estimuló a los
organismos internacionales e instituiciones académicas a estudiar y evaluar
experiencias locales y nacionales de reforma educativa y a proponer alternativas
de acción cooperativa en el campo de la educación. La Organización de los
Estados Americanos, junto con otros organismos internacionales, participó en ese
esfuerzo intelectual. En ese sentido, la OEA preparó y publicó un estudio sobre
las tendencias y los desafios educativos en las Américas y sobre sus
implicaciones para la formulación de políticas públicas y estrategias de acción
colectiva en materia de educación. Entre las tendencias relatadas en el estudio,
permítome mencionar las seguientes:
1. Aumenta la presión por elevar la calidade de educación en todos los
niveles de ensenanza, especialmente en la educación básica, incluyendo la
educación inicial y el desarrollo integral de la niñez.
2. Aumenta la importancia de investir en la educación de nivel medio,
como resultado del crecimento general de la matrícula y de las exigencias
impuestas por las nuevas condiciones y necesidades de la sociedad moderna.
3. Aumenta la consciencia social sobre la importancia de la educación
para un futuro sostenible, la defensa de los direchos humanos y el pleno
ejercicio de la democracia.
4. Aumenta la presión para dar mayor unidad y pertinencia a los
programas educativos, a fin de ofrecer a la juventud instrumentos efectivos de
preparación para el trabajo y la vida en sociedad, a la luz de las competencias
intelectuales y tecnológicas requeridas en un mercado de trabajo en permanente
transformación.
5. Aumenta el énfasis en la centralidad de la escuela y la universidad
como instituciones sociales por excelencia y consolídase la tendencia por
aumentar la autonomía de la universidad y de la administración escolar. Al
mismo tiempo, se amplían los intentos, por parte de muchos gobiernos nacionales,
por establecer currículos básicos de aplicación nacional junto con sistemas de
información y evaluación de desempeño de las instituciones educativas, los
profesores y los alumnos.
En el contexto de este conjunto de tendencias, los Presidentes y Jefes de
Estado reunidos en la Cumbre de las Américas en Santiago aprobaron un Plan de
Acción de ocho lineas prioritarias, con el objetivo de extender la cobertura y
elevar la calidad de la educación en todos los niveles y modalidades de
enseñanza. Seguidamente, en el pasado mes de julio los Ministros de Educación de
las Américas, reunidos em Brasília bajo los auspicios de la OEA, aprobaron un
Programa de Seguimiento de los Mandatos de la Cumbre, en el que participan las
principales agencias internacionales de cooperación que actúan en la región,
especialmente la OEA, la UNESCO, la CEPAL, el BID y el Banco Mundial. En la
ocasión, los Ministros promulgaron también el Programa Interamericano de
Educación de la OEA, con los seguientes proyectos:
1. Educación para los sectores sociales de atención
prioritaria; 2. Educación para el trabajo y desarrollo de la
juventud; 3. Profesionalización de profesores y administradores de la
educación; 4. Refuerzo de la gestión educativa y desarrollo
institucional; y 5. Educación para la ciudadanía y la sostenibilidad en
sociedades multiculturales.
Para desarrollar este programa, la OEA cumple tres funciones
principales: (1) promover el diálogo interamericano en materia de
políticas educativas a través de reuniones ministeriales, de altos funcionarios
gubernamentales y de especialistas e investigadores de nuestras universidades;
(2) promover el intercambio de conocimientos e informaciones especializadas; y
(3) promover actividades de cooperación técnica regional orientadas al
fortalecimiento institucional, la formación de recursos humanos y la realización
de estudios e investigaciones educativas. En ese esfuerzo
hemisférico, la universidad está llamada a desempeñar un papel trascendental. Es
la universidad la que prepara los recursos humanos para todo el sistema
educativo. Es la universidad la que desarrolla el conocimiento científico y
tecnológico. Es la universidad la que distribuye el conocimiento a través de su
acción en la comunidad en la que está inserta y en la sociedad en general.
Por todas esas razones, alegrome por las coincidencias en la
orientación política y los objetivos adoptados por la UNESCO y la OEA en
materia de educación. Esta Conferencia es una demostración más de esas
coincidencias históricas, y la OEA se siente privilegiada de participar en su
programa. Observo con satisfacción que en ambos organismos los gobiernos
priorizan los principios de pertinencia, equidad, eficiencia y calidad de
la educación. En ambos organismos, los gobiernos defienden la educación
para la paz, para el desarrollo humano, la ciudadania y la sostenibilidad. En
ambos organismos, los gobiernos encuentran el espacio político y técnico para
construir sus estrategias de acción cooperativa. Es con este espíritu que hemos
venido a la UNESCO para participar de este ejercicio de aprendizaje y
cooperación internacional en el campo de la educación superior.
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